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¿No sabés cuántas visitas pedir? Probá la calculadora de sellos.
Cómo elegir un buen premio
Un premio funciona cuando cumple tres condiciones a la vez: el cliente lo quiere, a vos te cuesta poco y se entrega en el momento, sin trámites. Lo que más suele funcionar es algo que el cliente ya compra, regalado o con un extra, porque sabe cuánto vale y lo usa enseguida.
- Que se entienda solo. “Un café gratis” se entiende en un segundo; “20% en tu próxima compra mayor a cierto monto” obliga a hacer cuentas.
- Que no frene el mostrador. Un premio que hay que preparar aparte o autorizar con el dueño genera fila y fricción.
- Que traiga de vuelta. Si el premio se usa en otra visita, además de premiar genera una visita más.
Ejemplos según el rubro
- Cafetería: una bebida a elección o una bebida con algo para acompañar; el costo está en los insumos, no en el precio de la carta.
- Barbería o peluquería: un servicio corto de regalo junto al próximo corte, como un perfilado o un lavado.
- Pizzería: una porción, una bebida o un postre con el próximo pedido.
- Kiosco o almacén: un producto chico de alta rotación que el cliente ya lleva seguido.
Errores frecuentes
- Elegir el premio por lo barato y no por lo que el cliente valora: la tarjeta deja de motivar.
- Calcular el costo con el precio de venta en vez del costo real, y descartar premios que eran sostenibles.
- Poner el premio tan lejos que el cliente habitual tarda meses en llegar.
Para profundizar, leé la guía de ideas de premios para clientes o qué significa el costo del premio.
Preguntas frecuentes
¿Qué hace que un premio funcione?
Que el cliente lo quiera, que a vos te cueste poco y que se entregue rápido. Un producto que ya compra, con un extra, suele ganarle a un descuento.
¿Cuánto debería costarme el premio?
Una parte chica del margen que te dejan todas las visitas de la tarjeta. La calculadora de sellos hace esa cuenta con tus números.